El nombre estabaenelaire salió de un estribillo que escuché en bucle durante una clase de sonido. No fue una epifanía, fue más bien un secuestro auditivo. Pero como la frase decidió instalarse en mi cabeza sin pagar alquiler, pensé que lo mínimo era darle un uso. Hay quien encuentra su identidad en un retiro espiritual yo la encontré en una sala donde el aire no circulaba ni por accidente.
He pasado por la música, la fotografía, el dibujo y el diseño gráfico sin especializarme en nada, pero explorándolo todo con una insistencia que roza lo clínico. Lo que más hago es dibujar en libretas y cuadernos. En andenes, en salas de espera, en colas diseñadas por alguien que claramente me odia. No lo hago para matar el tiempo, lo hago porque si dejo de hacer cosas, el sistema empieza a emitir ruidos raros.
En otra época compartí mesa con gente ilustre de la música, cuando jugaba a ser músico famoso. A mi madre le gustaba cómo tocaba el piano. Qué va a decir ella. También he recibido elogios por los dibujos, aunque suelen venir del entorno cercano, y yo con los elogios funciono regular, soy como un panel solar en un día nublado, proceso lo que llega, pero sin garantías.
Mi plan de jubilación es hacerme rico y famoso grabándome haciendo estupideces para redes sociales. El único problema es que no tengo redes sociales, así que la estrategia presenta ciertos desafíos logísticos.
Ahora esa necesidad de hacer, de explorar y de no quedarme quieto ha terminado convertida en un cuento con sus propios bocetos. No sé si es arte, terapia o pura supervivencia, pero al menos respira el mismo aire que yo, que ya es bastante.